La evolución de los espacios públicos apunta precisamente hacia una mirada más amplia. Investigaciones recientes han comenzado a estudiar los parques según las actividades y experiencias que permiten desarrollar, además, de sus características físicas. Un estudio publicado en Nature Cities analizó 23.477 parques en 35 ciudades y evaluó su capacidad para favorecer distintas actividades relacionadas con el bienestar, como actividad física, conexión con la naturaleza, interacción social y actividades culturales.
No existe una fórmula única para crear un espacio con valor.
Esto abre una oportunidad interesante: no todos los proyectos necesitan lo mismo, pero todos pueden preguntarse qué experiencia quieren generar.
• Un colegio puede necesitar principalmente espacios de juego y movimiento.
• Una universidad puede buscar generar nuevos lugares de encuentro.
• Una plaza puede priorizar actividad física y convivencia.
• Un proyecto residencial puede necesitar integrar juego, descanso y naturaleza.
• Un espacio corporativo puede incorporar zonas de encuentro y bienestar.
Lo importante es entender el contexto, identificar a sus usuarios y definir de qué forma se puede impactar positivamente a estos. A partir de ahí, el equipamiento, el mobiliario, las superficies y la materialidad se convierten en herramientas para hacer realidad ese propósito.
A continuación, te presentamos cinco formas diferentes que puedes considerar al momento de planificar el diseño de un espacio de alto valor para sus usuarios:

1. ESPACIOS PARA JUGAR Y EXPLORAR
Diseñar espacios que inviten al desafío, la curiosidad y el descubrimiento. El juego puede ser mucho más que una zona delimitada dentro de un parque al incorporarse como una forma de explorar el entorno, desarrollar habilidades, asumir desafíos y relacionarse con otras personas.
Un proyecto puede optar por desarrollar un área de juego tradicional, incorporar elementos de equilibrio, circuitos de exploración o integrar propuestas de juego con el paisaje.
¿Qué considerar?
La OMS, UNICEF y ONU-Hábitat destacan precisamente la importancia de incorporar oportunidades de juego en distintos tipos de espacios públicos, incluyendo calles, patios, barrios y equipamientos públicos, y no únicamente en parques infantiles tradicionales. Para ello es relevante plantearse:
• Edad y diversidad de usuarios: ¿Qué rangos etarios utilizarán el espacio?
• Tipo de experiencia: ¿Buscamos juego libre, desafío físico, exploración, imaginación o interacción social?
• Relación con el entorno: ¿El juego estará aislado o integrado al resto del espacio?
• Seguridad y accesibilidad: ¿Cómo podrán acceder y participar distintos usuarios?
2. INCORPORAR MOVIMIENTO Y ACTIVIDAD FÍSICA
No todos los proyectos necesitan una cancha o un gimnasio al aire libre. El movimiento puede incorporarse de distintas maneras: recorridos para caminar, circuitos, estaciones de ejercicio, elementos de entrenamiento, zonas deportivas o equipamiento fitness.
Un estudio realizado por City Parks Allience en 174 parques de 25 ciudades de Estados Unidos encontró que determinados elementos de diseño pueden influir en el uso y nivel de actividad de los espacios. Por ejemplo, los parques con circuitos para caminar presentaban más usuarios, integración intergeneracional y mayores niveles de actividad física.
Si buscas introducir espacios que fomenten el movimiento, debes considerar las siguientes preguntas:
• ¿Quiénes se moverán?: No es lo mismo diseñar para niños, adolescentes, adultos o personas mayores.
• ¿Qué intensidad buscamos?: Movimiento libre, actividad moderada, entrenamiento o deporte.
• ¿Cómo se conecta con el resto del espacio?: Un circuito puede convivir con áreas de descanso, juegos o recorridos.
• ¿El equipamiento permite distintos niveles de experiencia?: Esto permite que un proyecto incorpore actividad física sin transformarse necesariamente en un espacio deportivo convencional.
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3. CREAR ESPACIOS PARA ENCONTRARSE Y PERMANECER
Diseñar también es decidir dónde las personas pueden quedarse. Hay espacios que invitan a pasar mientras que otros invitan a quedarse.
Una banca, una mesa, una zona de descanso o una configuración de mobiliario pueden cambiar completamente la forma en que las personas utilizan un lugar. El mobiliario urbano puede convertirse así en una herramienta para generar encuentro, permanencia y convivencia.
Esto es especialmente relevante en proyectos como universidades, colegios, centros comerciales, parques, plazas o espacios corporativos, donde el encuentro puede ser tan importante como la actividad principal.
Al diseñar este tipo de espacios, las organizaciones deben preguntarse:
• ¿Quiénes permanecerán en el espacio?
• ¿Necesitamos descanso individual o encuentro grupal?
• ¿Cómo se relacionan las personas entre sí?
• ¿El mobiliario permite diferentes configuraciones?
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4. CONECTAR EL ESPACIO CON SU ENTORNO
Por otra parte, la materialidad también construye una experiencia ya que la elección de materiales, texturas, colores y soluciones constructivas puede contribuir a generar una relación más coherente con el paisaje y con la identidad del proyecto.
Aquí no existe una única respuesta, dependiendo del contexto, puede ser interesante explorar madera, corcho, materiales reciclados, soluciones de caucho, cuerdas u otras materialidades.

La materialidad, por lo tanto, no debería definirse únicamente por su apariencia. Debe responder también a uso, contexto, durabilidad y objetivos del proyecto.
5. DISEÑAR PARA LA INCLUSIÓN Y LA ACCESIBILIDAD
No todos utilizan un espacio de la misma manera. La nueva guía de la OMS, UNICEF y ONU-Hábitat propone incorporar diseño universal, participación comunitaria y eliminación de barreras físicas, sociales y de género dentro de la planificación de espacios públicos.
Por tanto, la distribución, los recorridos, las superficies, el mobiliario y el equipamiento pueden determinar quiénes pueden acceder, participar y disfrutar de un espacio.
La nueva guía de OMS, UNICEF y ONU-Hábitat propone incorporar diseño universal, participación comunitaria y eliminación de barreras físicas, sociales y de género dentro de la planificación de espacios públicos.
Es importante que desde un inicio el diseño de cualquier espacio deba plantearse elementos como:
• Accesos y recorridos: ¿Las personas pueden llegar y desplazarse por el espacio?
• Diversidad de usuarios: ¿Quiénes están considerados en el diseño?
• Posibilidades de participación: ¿Existen diferentes maneras de utilizar y disfrutar el espacio?
• Seguridad: ¿Las superficies, distribución y equipamiento responden adecuadamente al uso previsto?
• Entorno: ¿El espacio permite que usuarios y acompañantes compartan la experiencia?
La inclusión, entonces, no necesariamente significa agregar más elementos. Significa tomar mejores decisiones desde el comienzo.
→ Lee más sobre diseño inclusivo.
Un espacio. Muchas posibilidades.
En Urbanplay trabajamos con una mirada integral del espacio. Apoyamos y guiamos soluciones para juego, movimiento, encuentro y recreación, incorporando equipamiento, mobiliario, superficies y distintas materialidades según las necesidades de cada proyecto.
Porque un espacio urbano no tiene que ser solamente un lugar para jugar. puede ser un lugar para moverse, encontrarse, explorar, descansar, compartir y formar parte de una comunidad.
El desafío no es llenar un espacio de elementos, es darles razones a las personas para habitarlo.
Urbanplay
Espacios para compartir felicidad.